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Cuatrovitas a través del Tiempo

En esta sección recopilamos la evolución de la Ermita de Cuatrovitas en Imágenes.

Años 20

Vista de la ermita y torre de Cuatrovitas fechada después de 1935 y anterior a 1956. Entre ambas fechas la espadaña con la campana fue trasladada al porche, como podemos apreciar. La fisonomía de la ermita es distinta, pues las dependencias aledañas servían de vivienda en esos momentos. El nivel del suelo es más elevado que en la actualidad, ya que en los años setenta fue rebajado.

 La Virgen de Cuatrovitas con el Niño en el brazo izquierdo y el higo florecido en la mano derecha, tal y como cuenta la leyenda de su hallazgo en un pozo cercano a la ermita. Esta es la fisonomía original antes de los cambios de los años setenta. Esta foto de principios del siglo XX, nos muestra la sencillez de sus ropas y el exorno floral que la acompaña.

Interesante visión de la Virgen portada a hombros de mujeres el día de la romería de vuelta a su santuario. Esta foto es de la década de 1920, en la que podemos apreciar los vestidos de dichas mujeres, los pañuelos, los collares, propios de la moda de esa época. La Virgen va vestida de pastora sobre una sencilla peana, unas velas y ramos de flores. Las pequeñas andas solamente permiten que sean seis las mujeres que la lleven, tres delante y tres detrás. Todo el conjunto es sencillo, austero y acorde con la seriedad del acto.

Años 30

Día de romería en Cuatrovitas. Jinete con mujer vestida de flamenca a la grupa en primer plano. En cuanto a los arreos del caballo lleva una cabezada más ancha que en la actualidad y un mosquero más corto, pues la finalidad era espantar las moscas de los ojos. Detrás, en un segundo plano, vemos una sencilla carreta de pique con las muchachas atendiendo al fotógrafo mientras posa el jinete. Los bueyes llevan los característicos frontiles de penacho forrados de papel picado pero no llevan collares de campanillas. Fijémonos en el tamaño de la gorra del carretero y su indumentaria. En la otra esquina podemos apreciar los sencillos diseños de otras carretas

Otra toma del mismo jinete con mujer a la grupa durante la romería, con unos escuálidos pinos de fondo. Obsérvese que el hombre lleva su traje de chaqueta y sombrero, no chaquetilla corta ni zahones, que eran una prenda de trabajo y no se ponían en días de fiesta.

Salida el día de la romería por la calle Larga. Esta fotografía está tomada desde la planta alta del antiguo Ayuntamiento, que por aquel entonces estaba donde hoy de halla la entidad bancaria Caixa. Podemos apreciar la esquina de la actual calle del Prado y el caserío de La Marquesa al fondo, además de la curiosa disposición de los tejados.

Carreta de pique ganadora del primer premio en 1934. Fue la primera carreta que apareció con las ruedas tapadas, lo que permitía más amplitud para que se sentaran las muchachas. Las cuerdas decoradas que parten del yugo hacia la parte alta de la carreta remedan las riendas que usaban los carreteros cuando iban montados, llamadas “soga de de las orejas”. Los bueyes también aparecen engalanados con los frontiles de penacho, collares de campanillas y fajas, todo forrado de papel picado, incluso la “jiá” (ijada) del carretero se adornaba. Vemos que el carretero va vestido con sus mejores ropas, un traje de chaqueta en que no falta el chalequillo interior y el sombrero arreglado. El carretero es Antonio Rivas Calero, el “Cano Jeromo”. En la mano izquierda está liando un cigarro. Los bueyes son dos excelentes ejemplares de la raza autóctona Negra Andaluza, que se llamaban Comisario y Terciopelo. La carreta que va detrás, también con yunta negra, solamente lleva forradas las estacas y una sábana, sin más adorno.

Vista de la anterior carreta desde arriba con el detalle del escudo de María.

Frontal de carreta de pique con muchachas sentadas en la delantera, como era costumbre, mientras otras iban sentadas hacia atrás. La yunta lleva frontiles de penacho con alusiones a la Virgen de Cuatrovitas. También la jiá va adornada, apoyada en el yugo.

Sencilla carreta de pique con arcos y caracoles a los lados. Lo más destacado de esta foto son los detalles de los frontiles de penacho, habituales en esta fiesta, ya que el resto del año esta pieza de esparto del atalaje de las yuntas no solían llevar el penacho, a lo sumo unos borlones para espantar las moscas, y no estaban forrados ni decorados. Por aquel entonces las muchachas solían montarse con los pies hacia fuera.

Detalle lateral de la carreta del Cano Jeromo. Al fondo la fachada principal de la parroquia de San Martín de Tours. Se aprecia el detalle del sombrero del carretero y de los dos jinetes en primer plano a la izquierda del espectador, uno lleva corbata.

Años 40

Hombres trajeados caminando delante de la Virgen el día de la romería. A la derecha de la Virgen hay una carreta con estacas sin adornar y cubierta de palmas.

Impresionante carreta con las fuentes, dando la sensación de un conjunto abigarrado.

Vemos la Virgen en su templete sencillo de papel picado sobre una carreta. La tradición de llevar a la Virgen en carreta surge en la década de 1940, aunque esto se llevó a cabo en años sueltos, respondiendo tal vez a diferentes motivos. En primer plano aparecen el hermano mayor y el párroco José Rincón Perea.

Increíble el diseño de esta carreta, obra del artista local Antonio Pérez Ruiz. Las fuentes se salen del espacio físico del propio vehículo, resultando además un conjunto proporcionado y con cabida para los ocupantes de tan singular carreta. Contrasta además con la sencillez de la que está a su lado, que solamente lleva unos arcos adornados, haciendo resaltar aún más la magnificencia de tan arriesgado diseño.

Años 60

Esta curiosa fotografía es de 1968, año en que la Virgen regresó por segunda vez a su ermita montada en la carreta del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Bollullos. Una excelente toma de la Virgen alejándose, seguida de las carretas de pique, tiradas por yuntas de bueyes o de vacas, destacando de forma visible las fajas decoradas. La primera carreta es un molino con aspas rojas, que mediante un curioso mecanismo se movían, lo que motivó que ganara el primer premio cuando irrumpió en la plaza del pueblo con las aspas girando. Esta carreta pertenecía a la reunión de las Tahoneras. Fijémonos en la última carreta, en la decoración de la rueda, la única que no la lleva tapada. Como marco incomparable los olivos al fondo y en primer plano los habituales pinos.

La Virgen a hombros de las mujeres por la carretera y detrás las carretas de pique, mientras las muchachas van cantando vestidas con las ropas de fiesta de la época, sin trajes de flamenca.

Curiosa decoración de la carreta representando un castillo, con cañón incluido.

Sobre el yacimiento de Cuatrovitas

El origen de Cuatrovitas se ha datado en el siglo VIII d.C sin embargo su momento de esplendor puede situarse en los Siglos XI a XIII.

Actualmente la Universidad de Sevilla y Bamberg llevan a cabo un proyecto científico para el estudio del yacimiento en colaboración con el Ayuntamiento de Bollullos de la Mitación.

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